JARCHAS:
Las jarchas son los versos que cerraban las moaxajas. Compuestas en mozárabe, la relación que mantienen con la moaxaja (composición poética en árabe literario culto) no es siempre la misma: a veces se establecen comparaciones entre ambas y en otras ocasiones son independientes. Aunque pueden alcanza hasta 8 versos, la mayoría de las jarchas constan de 4 versos, sobre todo hexasílabos y octosílabos, con rima preferentemente consonante.
El tema es casi siempre amoroso: el emisor, una joven enamorada, cuenta su sufrimiento a su madre, hermanas o amigas, en un entorno urbano. Las jarchas se caracterizan por la simplicidad y el escasísimo empleo de rasgos expresivos (reiteraciones, interrogaciones y exclamaciones). Un rasgo característico es la mención del amado por medio del sustantivo habib (“amigo”, en árabe).
CANTIGAS DE AMIGO:
En las cantigas de amigo gallego-portuguesas, el emisor es también una muchacha enamorada que expresa sus sentimientos a su madre, hermana o amigas: dolor por la muerte o ausencia del amado, ansiedad, melancolía o alegría por su regreso. En ellas, la naturaleza cobra gran importancia: el mar, los prados, las fuentes, los montes, los ciervos…, con los que el yo poético se identifica y a los que se dirige para preguntarles por el amigo ausente. Su forma habitual es la estrofa monorrima, seguida de un estribillo también monorrimo, pero con una rima distinta. Su principal recurso estilístico es el paralelismo.
-Digades,
filha, minha filha velida:
porque
tardastes na fontana fría?
-Os
amores ei
-Digades,
filha, minha filha louçana:
porque
tardaste na fría fontana?
-Os
amores ei.
-Tardei,
mia madre, na fontana fría,
cervos
do monte a augua volvían.
-Os
amores ei.
-Tardei,
mia madre, na fría fontana:
cervos
do monte volvían a augua.
-Os
amores ei.
-Mentir,
mia filha, mentir por amigo:
Nunca
vi cervo que volvess´ o rio.
-Os
amores ei.
-Mentir,
mina filha, mentir por amado:
Nunca
vi cervo que volvess´o alto.
-Os
amores ei. |
Dime,
hija, hija mía hermosa,
¿por
qué tardaste en la fuente fría?
Amores
tengo.
Dime,
hija, hija mía lozana,
¿por
qué tardaste en la fría fuente?
Amores
tengo.
Tarde,
madre, en la fría fuente:
los
ciervos del monte revolvían el agua.
Amores
tengo.
Mientes,
hija mía, mientes por el amigo;
nunca
vi que un ciervo revolviese el río.
Amores
tengo.
Mientes,
hija mía, mientes por el amado:
nunca
vi que un ciervo revolviese el río.
Amores
tengo.
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VILLANCICOS:
En Castilla se componen poemas cultos cuyos primeros versos se denominan villancicos. El resto de la composición constituye su glosa (comentario del motivo del villancico inicial realizado por un poeta culto). Los textos conservados no son anteriores al siglo XV, pero se considera que los villancicos son más antiguos. El tema más común es el amoroso y coincide con el de las jarchas y las cantigas: una doncella enamorada se lamenta por su situación. El lugar del encuentro es un entorno rural, el que cobra relevancia el agua (fuentes, ríos…). Son frecuentes los motivos de los cabellos de la joven y las flores (que cortados simbolizan la pérdida de la virginidad), la espera, el insomnio, el encuentro o la despedida al amanecer, la noche de San Juan…
En los villancicos es frecuente la ausencia de adjetivos, el predominio de los verbos de movimiento y de los diminutivos, las oraciones exhortativas y desiderativas, las repeticiones y los paralelismos.
Otros villancicos cantan la llegada de la primavera o son canciones de trabajo.
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